Marisa Espina/ mayo 27, 2018/ Niños y adolescentes/ 0 comments

Hoy en día el uso de internet y de las redes sociales está tan extendido, que toda la familia las utiliza, incluso los niños pequeños. Los niños y adolescentes conocen los aparatos electrónicos: televisión, Smartphone, Tablet,…, internet y las redes sociales casi desde su nacimiento. En muchos hogares, la televisión está encendida la mayor parte del día. La familia come viendo la televisión, mirando la Tablet o el móvil. Los niños observan que la atención está centrada en las pantallas, apenas hablan, ni se fijan en lo que comen.

No hay duda de la utilidad de internet y de las redes sociales. Han traído muchas ventajas en nuestra vida cotidiana, laboral y personal. En los centros escolares, los profesores y alumnos utilizan las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) como herramienta de trabajo.

El uso de las redes sociales (Facebook, YouTube, Instagram, Twitter…) y las nuevas tecnologías de la información no es bueno ni malo en sí mismo, depende del uso que se haga. A los niños no se les puede dar un Smartphone sin explicación y sin supervisión parental. Los niños quieren un Smartphone porque de esta manera se sienten “mayores”, imitan el mundo adulto.

 

Una imagen frecuente es ver a los niños jugando con el móvil de sus padres, éstos les dejan para que se entretengan. Tiene un rápido efecto: los niños se quedan ensimismados mirando las imágenes de la pantalla que atrae toda su atención. Cumple una doble función: los niños están entretenidos, no molestan y los padres pueden continuar con su actividad.

Recientemente pregunté a una niña de 8 años qué quería ser de mayor y me respondió: “YouTuber como la chica de los vídeos que veo donde baila”.  Me mostró cómo bailaba y le pregunté “¿Dónde lo has aprendido?  “En YouTube”. ¿Cómo lo has visto? “En el móvil de mi madre”. Los niños no tienen capacidad para discernir si lo que ven es correcto o no. No son expertos en el uso del móvil, ¿qué pasa si acceden al contenido de los WhatsApp de sus padres o se conectan a una página web inadecuada sin querer?

Casi sin darse cuenta, los padres abandonan la transmisión de normas y valores, disminuyen el tiempo compartido con los hijos dejándoles delante de las “máquinas” e internet. Los niños se acostumbran a la inmediatez que ven en las pantallas y rellenar la ausencia de sus padres con ellas.

¿Por qué los adolescentes destinan tanto tiempo y esfuerzos en las redes sociales?

Por lo general, los niños y adolescentes se conectan a internet y a las redes sociales buscando entretenimiento: chatear con sus amigos, descargar música, jugar, etc. Los adolescentes sienten fascinación por los aparatos electrónicos y la tecnología. Intentan conseguir el último modelo de teléfono móvil, videojuegos,… para ellos supone una “característica”, una manera de integrarse en su grupo de iguales y amigos.

Para los adolescentes, tener un Smartphone de una determinada marca supone un estatus, prestigio, una “identidad”. Les da una mayor autonomía, la posibilidad de disfrutar de su tiempo libre, una manera de relacionarse y comunicarse con sus iguales y con otras personas fuera de su ámbito familiar.  El problema radica en la rápida obsolescencia de estos aparatos, en seguida aparecen nuevos modelos con innovaciones tecnológicas que el adolescente quiere tener.

Internet y las redes sociales crean un mundo virtual donde el adolescente tiene la sensación de poder relacionarse con muchas personas, de tener muchos “amigos y seguidores”. Cuantifican el número de amigos por los “likes” que obtienen, por los comentarios, fotos,… que comparten, incluso pueden  llegar a pensar que “están conversando con amigos”. Sin embargo, en la vida real no se transforma en tener amigos y sentirse acompañados.

Además, una característica del mundo virtual es que la persona puede publicar sólo lo que quiere mostrar. Se pueden crear perfiles falsos y aparentes, que simulan unas cualidades que no se tienen. De esta manera, se fomenta la fantasía de mostrar una imagen ideal y perfecta, lo que se desea ser pero en realidad no es. La complicación surge en la relación interpersonal real, cara a cara en el que la persona se enfrenta a situaciones donde no puede fingir lo que no es. Ello produce una gran insatisfacción al constatar que la imagen ideal y perfecta mostrada en las redes sociales no se sostiene en la vida real, en la que nadie es perfecto.

Problemas y riesgos de la utilización de internet y las redes sociales

Las redes sociales e internet han pasado a ser parte de nuestro entorno, no podemos imaginarnos vivir sin ellas. El uso excesivo de internet y las redes sociales tiene sus riesgos. Las redes sociales funcionan como un escaparate de la vida: se muestran los gustos, aficiones, etc. Los niños y adolescentes ven que sus padres y adultos cercanos manejan internet y las redes sociales y quieren hacer lo que ellos hacen.

Pero hay que tener presente que los niños y adolescentes no tienen una apreciación real del riesgo. Por ello, los niños y adolescentes movidos por su curiosidad natural pueden acceder a una gran variedad de páginas inadecuadas, por ejemplo, de contenido violento y/o sexual explícitos; páginas que promueven actividades no saludables como dietas que fomentan la anorexia; pueden acceder a pornografía, etc. Páginas que los adolescentes encuentran sin que lo hayan buscado conscientemente.

Los padres tienen que saber que, por ejemplo, la visualización habitual y reiterada de imágenes violentas en videojuegos, en internet y en las redes sociales incrementa la agresividad en niños y adolescentes en la interacción con sus iguales.

En ocasiones pueden aparecer problemas de apropiación de información, de uso de imágenes sin consentimiento. Incluso pueden entablar relaciones con personas con “perfiles ficticios” que no son quienes dicen ser y amparándose en el anonimato puede dar lugar a conductas exhibicionistas, agresivas, etc.  Es un mundo virtual, de fantasía donde nadie está seguro de que la otra persona es quien dice ser.

Otro riesgo es la “multitarea”, esto es,  cuando se conectan a internet pueden hacer varias actividades a la vez (mirar imágenes, chatear con una persona, escribir un mensaje, escuchar música, etc.). Al mismo tiempo, en internet las respuestas que se obtienen son rápidas, en seguida se encuentra lo que se busca, no hay que esperar mucho tiempo. Funcionan como “recompensa” inmediata.

Todo esto dificulta que los adolescentes puedan concentrarse en una tarea que no tenga imágenes en movimiento, que atraiga su atención en la vida real. Además, los mensajes que escriben son breves y resumidos, eliminan letras a las palabras, etc. Como consecuencia los adolescentes tienen dificultades para concentrarse, se distraen con mucha frecuencia y presentan una gran pobreza en la capacidad de relación interpersonal cara a cara y en habilidades sociales.

Por otro lado, la disponibilidad casi permanente de acceso a internet y a las redes sociales a través de los Smartphone y de otros dispositivos móviles ofrece la posibilidad de conexión inmediata, sin tiempo de espera. En la vida real, todas las actividades que realizamos necesitan esfuerzo y un tiempo de desarrollo. Además, los resultados obtenidos pueden no ser satisfactorios. Por el contrario, por ejemplo, en los videojuegos no se pierde nunca y se obtienen gratificaciones automáticas e inmediatas. Por desgracia, en la vida real no siempre conseguimos premios o gratificaciones.

¿Qué pueden hacer los padres?  

Ante el uso casi constante e ininterrumpido de internet y de las redes sociales en nuestra sociedad, es importante que los padres supervisen el uso que hacen sus hijos en internet y las redes sociales, que sean conscientes de los problemas que puede acarrear su uso y abuso. No se trata de ser alarmistas ni de asustar.

Muchos padres apenas controlan lo que hacen sus hijos en internet y no lo hacen por desconocimiento. A la gran mayoría, las nuevas tecnologías de la información y las redes sociales les ha cogido desprevenidos, sin preparación ni conocimientos informáticos. Esto ocasiona que tengan dificultades para poner filtros o puedan controlar a sus hijos de manera efectiva.  Los padres son capaces de regular y vigilar el tiempo de conexión de sus hijos, pero no controlan las páginas de internet a las que sus hijos se conectan ni la información a la que acceden. Los adolescentes conocen estas carencias de sus padres y se aprovechan de ello, pudiendo dar lugar a situaciones complicadas.

Los padres de hoy en día se enfrentan a muchos desafíos. No pueden prohibir que sus hijos utilicen la tecnología, internet y las redes sociales pero si pueden ser conscientes que influyen en sus vidas.  Por ello, es importante que los padres soliciten a la compañía telefónica cómo pueden realizar el control parental, cómo bloquear el acceso a determinadas páginas o información. Ante la duda o la impericia para hacerlo, lo mejor es pedir ayuda.

¿Uso o abuso de internet y las redes sociales?

¿Cuándo el uso de internet y las redes sociales puede convertirse en un problema?

En la actualidad por trabajo o por ocio pasamos muchas horas conectados a internet y a las redes sociales. Ello no significa que tengamos un problema de “adicción”. Es importante diferenciar cuando el uso excesivo se convierte en un problema. Sería significativo e indicativo de dificultades si interfiere en las actividades y rutinas habituales de la persona de manera sustancial. Un ejemplo sería si una persona pasa la mayor parte de la noche conectada en lugar de dormir o deja de hacer actividades para estar conectada.

Además, la incapacidad de controlar el uso y la dependencia marcan la diferencia entre una “conducta adictiva” y una “conducta normal”.  En la primera, a través de la utilización de internet y las redes sociales la persona busca alivio para su malestar emocional (soledad, insatisfacción, nerviosismo,…). Por el contrario, en la segunda la persona lo hace por entretenimiento o por utilidad.

Algunas señales de alarma que indican que el adolescente tiene un uso abusivo es la cantidad de tiempo que pasa conectado, generalmente excesivo a los ojos de los padres y adultos cercanos. Además pueden observarse alteraciones del humor: está irritable, malhumorado, ansioso, impaciente, se enfada rápidamente,… si sus padres le dicen que lleva mucho tiempo conectado y tiene que desconectarse.

Otras señales son dejar de salir con los amigos, cambiar sus rutinas diarias o dejar de hacer actividades que antes le gustaban por estar conectados.

En ocasiones, el adolescente suele reconocer que pasa muchas horas conectado a internet y a las redes sociales pero no es capaz de darse cuenta de las consecuencias.  No sabe vivir sin ellas.

Hay un abuso en la utilización de los dispositivos electrónicos y de las redes sociales, si el adolescente: 

  • está pendiente y necesita mirar el móvil o el ordenador continuamente
  • ha dejado de practicar o ha perdido interés por actividades y aficiones que antes le gustaban
  • tiene problemas para dormir
  • no le apetece quedar con los amigos
  • tiende a aislarse en su habitación sin apenas interaccionar con su familia
  • desciende su rendimiento escolar
  • hay quejas por parte de los padres y hermanos de que pasa mucho tiempo conectado a internet
  • se queda hasta muy tarde por la noche conectado
  • se enfada o se irrita si alguien le impide conectarse a internet o la conexión es lenta
  • miente sobre la cantidad de tiempo que pasa en internet
  • lo primero y lo último que hace al despertarse y al acostarse es revisar el teléfono o el ordenador

Si los padres observan varias de las señales apuntadas, si el “uso o abuso” de la tecnología interfiere en la vida cotidiana de su hijo adolescente deberían solicitar ayuda profesional.

El abuso de internet y las redes sociales está relacionado con diversos problemas emocionales como sintomatología ansiosa y depresiva, dificultades para la atención y concentración, insomnio, descenso del rendimiento académico, abandono escolar, etc.

Unos pequeños consejos

Para finalizar unos pequeños consejos prácticos que recomiendan los expertos:

1. El ordenador estará en una sala de uso común familiar, no en la habitación del niño o adolescente.

2. Se instalarán filtros para evitar el acceso a páginas inadecuadas

3.Los padres deben saber si sus hijos están suscritos en alguna red social.

4. Es conveniente restringir el uso del ordenador y Smartphone durante los días laborables.

5. No es beneficioso que los niños tengan teléfono móvil antes de los 12-13 años.

6. Conviene que el teléfono móvil no tenga tarifa plana, sino que sea pre-pago con una cantidad mensual fija asignada que el adolescente debe respetar.

7. Se debe enseñar a los hijos un uso prudente y moderado del teléfono móvil. Por la noche el móvil debe estar apagado y dejado fuera de la habitación.

Enlaces de unos artículos sobre el uso de Smartphone, internet y redes sociales que han aparecido en la prensa escrita.

http://www.xlsemanal.com/conocer/tecnologia/20180513/facebook-redes-sociales-adiccion-y-seguridad-del-usuario.html

http://www.mujerhoy.com/vivir/madres/201805/22/comprar-movil-hijo-20180521081922.html

 

 

About Marisa Espina

Doctora en Psicología. Especialista en: Trastornos de Ansiedad, Depresión, Trastornos del Comportamiento Alimentario, Trastornos Psicosomáticos