Marisa Espina/ junio 12, 2017/ Adultos/ 0 comments

Los modelos psicológicos actuales del estrés consideran el estrés como un constructo multidimensional complejo que comienza con la percepción de un acontecimiento o estímulo que genera síntomas de estrés. Las situaciones estresantes pueden clasificarse atendiendo a diversas características y pueden diferenciarse cualitativa y cuantitativamente. Los criterios de clasificación de los sucesos vitales estresantes tienen en cuenta la severidad del acontecimiento, el impacto en la vida de las personas, la duración, la controlabilidad y la predictibilidad.

Se consideran como situaciones estresantes aquellos sucesos que las personas podemos experimentar a lo largo de nuestras vidas y que son evaluadas como amenazantes o que tienen un impacto negativo, diferenciándose entre acontecimientos vitales, molestias diarias o circunstancias crónicas de la vida.

Los acontecimientos vitales mayores son aquellas situaciones que requieren que la persona haga ajustes o cambios considerables en su vida. Debido a que no son fáciles de solucionar pueden prolongarse durante bastante tiempo. Pueden surgir de problemas familiares, personales o económicos. En ocasiones, pueden estar fuera del control de la persona (por ejemplo, las guerras, los desastres naturales, la muerte de un ser querido, las enfermedades, etc.).  Con otros sucesos, en cambio, las personas si tienen influencia o control sobre ellos, como por ejemplo los exámenes importantes u oposiciones, la separación sentimental, el embarazo, etc. Cualquier cambio, sea positivo o negativo, puede tener un efecto estresante y requiere un reajuste.

Las molestias o contrariedades diarias son aquellas exigencias irritantes, frustrantes y angustiantes y relaciones problemáticas que nos perturban en nuestra vida diaria  y cuyo efecto sumatorio puede tener  importantes repercusiones para las personas. De hecho, aunque se consideran menos dramáticas que los sucesos mayores, pueden ser incluso más importantes para el proceso de adaptación y  de la conservación de la salud de las personas. Ejemplos de este tipo de molestias son las presiones académicas, las discusiones con familiares o amigos, la apariencia física puntual, la pérdida de cosas, etc. Cuando suceden este tipo de molestias se producen sentimientos de enfado, irritación, preocupación o frustración y hacen que las personas sean conscientes de que tendrán dificultades para lograr sus objetivos.

Las circunstancias o estresores crónicos son situaciones o experiencias persistentes y aversivas que se prolongan en el tiempo. Este tipo de experiencias incrementan la vulnerabilidad de las personas y ocasionan un gran daño en el organismo debido a que son condiciones duraderas que agotan al individuo. Ejemplo de este tipo de estresores son la convivencia con un padre alcohólico, las malas condiciones de la vivienda, el trabajo insatisfactorio, las enfermedades crónicas, las relaciones conflictivas con padres, hermanos, amigos, etc.

 

About Marisa Espina

Doctora en Psicología. Especialista en: Trastornos de Ansiedad, Depresión, Trastornos del Comportamiento Alimentario, Trastornos Psicosomáticos