Marisa Espina/ junio 23, 2017/ Niños y adolescentes/ 0 comments

 

Las diversas investigaciones han señalado que los acontecimientos vitales estresantes son uno de los factores de riesgo importantes en el ajuste emocional de los adolescentes, en concreto se ha asociado con la aparición de síntomas depresivos, ansiosos, problemas conductuales, etc.

A la hora de valorar los acontecimientos como estresantes o negativos hay que tener en cuenta la edad de la persona que lo sufre, el momento y el contexto en el que suceden, la manera en que el chico o la chica vive esa situación y las estrategias de afrontamiento disponibles para poder entender cómo los estresores impactan en la psicología del individuo.

El hecho de que los adolescentes tengan que hacer frente a un elevado número de sucesos estresantes negativos, junto con el  impacto emocional que algunos de estos acontecimientos provocan, pueden incidir en las estrategias de afrontamiento, ya que el adolescente puede sentirse agobiado por la gran cantidad de sucesos a los que se enfrenta,  que pueden exceder su capacidad para responder de un modo exitoso a la situación estresante.

Durante la adolescencia, los chicos y las chicas se enfrentan a numerosas y variadas condiciones estresantes que amenazan su bienestar y su desarrollo saludable. Algunos de estos acontecimientos estresantes son de carácter normativo (es decir, sucesos que se espera que ocurran a todos los individuos de un grupo social a una edad más o menos similar). Por ejemplo, para los adolescentes serían las preocupaciones, las dificultades y las tensiones cotidianas que son parte de la vida como el paso a la Enseñanza Secundaria y el cambio de centro escolar, los problemas en las relaciones con los iguales, los conflictos con sus padres, las primeras citas amorosas, etc. Los adolescentes también se enfrentan a los considerados sucesos no normativos (sucesos que no suelen ser experimentados por la mayoría de los chicos y chicas de estas edades), como son la muerte de uno de los padres, el divorcio, la enfermedad,  el embarazo propio o de la pareja y el desempleo de los padres.

En términos generales, durante la adolescencia se produce un aumento de acontecimientos vitales estresantes. Se considera que entre el 46 – 82% de los sucesos estresantes diarios que afrontan los adolescentes pertenecen al ámbito de las relaciones interpersonales e incluyen conflictos con sus padres, hermanos, compañeros, amigos íntimos y parejas sentimentales. También son importantes los estresores referentes a su propia identidad tales como la insatisfacción por los cambios corporales y su apariencia física, su carácter, etc.

En la adolescencia, el entorno familiar juega un papel importante. Los adolescentes pueden verse obligados a hacer frente tanto a los sucesos normativos propios de su edad como a otros acontecimientos poco frecuentes pero graves que pueden acarrear un impacto emocional. Los bajos ingresos familiares, las situaciones de empleo inestable o desempleo de los padres, las deudas y pérdida de ingresos económicos familiares, la enfermedad de uno de los padres como cáncer, alcoholismo, enfermedad mental, etc.,  las peleas o discusiones con los padres y con los hermanos,  la muerte de uno de los padres y el divorcio. Estas situaciones introducen cambios en el sistema familiar teniendo los adolescentes que hacer frente a responsabilidades y tareas que no les corresponderían por edad como, por ejemplo, el cuidado de sus hermanos menores.

Otros sucesos valorados como estresantes por los adolescentes son los del ámbito escolar y de las relaciones interpersonales con sus iguales. Entre los sucesos escolares considerados como estresantes están el cambio de colegio o instituto, el ser expulsado, la repetición de curso, el obtener bajas calificaciones y el tener acciones disciplinarias. Los sucesos relacionados con los compañeros e iguales que se suelen citar son la ruptura sentimental, el pelearse con los amigos y con compañeros y el embarazo.

En muestras con adolescentes españoles se ha encontrado que los estresores más frecuentes son los relacionados con el contexto escolar (el cambio de compañeros de clase, la repetición de curso y cambio de centro escolar), la muerte de un familiar y la ruptura de una relación de pareja. En cuanto al impacto emocional, los acontecimientos más estresantes valorados son el fallecimiento de un familiar, las discusiones y la ruptura con el mejor amigo, la enfermedad de un familiar, el engaño o la traición de la pareja o el haber sufrido acoso o abuso sexual, el embarazo propio o de la pareja y un problema de salud mental de un familiar.

Todos estos sucesos del ámbito familiar, escolar y de las relaciones interpersonales pueden conducir a un incremento de las contrariedades diarias experimentadas por los jóvenes. Por ejemplo, el embarazo adolescente supone un mayor número de peleas y discusiones con los padres, preocupaciones económicas, etc.

En cuanto a las diferencias de género en la experimentación de sucesos estresantes, hay estudios que señalan que las chicas adolescentes informan de más sucesos estresantes que los chicos, en cambio, otras investigaciones encuentran que las chicas no difieren en el número de sucesos estresantes experimentados.

Si hay diferencias de género en la percepción de los sucesos estresantes siendo las chicas quienes perciben como más estresantes muchas de las situaciones, sobre todo, los sucesos interpersonales negativos. Por ejemplo, para las chicas adolescentes el que los padres se peleen entre sí, las discusiones con sus padres, la ruptura de su noviazgo, las discusiones con los amigos y amigas, el sentirse presionado por amigos y el romper una relación de amistad, la muerte de un familiar y la hospitalización de un familiar son percibidos como estresantes, tienen más impacto emocional o les afectan más que a los chicos, señalando así la importancia que las relaciones interpersonales tienen para las chicas adolescentes. En el caso de los chicos, el sentirse presionado por los amigos, el haber tenido líos en el colegio y las discusiones con los profesores o el director son más problemáticos, así como los sucesos asociados con el logro y el rendimiento escolar.

El estudio de los acontecimientos vitales estresantes es un elemento más en  la problemática del estrés. Las diferencias individuales en la valoración de la severidad de los estresores reflejan cómo las personas interpretan y responden a los sucesos. Las personas interpretan un mismo suceso de formas muy diferentes y su respuesta emocional dependerá de sus experiencias previas, de los mecanismos que desarrolle para su afrontamiento, de su personalidad, del apoyo familiar. Además hay que tener en cuenta el contexto en el que suceden los acontecimientos estresantes, ya que dependiendo de las circunstancias puede servir de amortiguador o de amplificador de la experiencia personal ante la misma como la posibilidad de encontrar referentes positivos en  maestros u otros adultos significativos cercanos de su entorno.

Factores como las respuestas de afrontamiento desadaptadas o la ineficacia de las mismas están relacionadas con un incremento de la vulnerabilidad para desarrollar síntomas emocionales después de experimentar acontecimientos estresantes, sugiriendo que el ajuste o desajuste emocional no depende enteramente del tipo de suceso experimentado.

 

 

 

 

About Marisa Espina

Doctora en Psicología. Especialista en: Trastornos de Ansiedad, Depresión, Trastornos del Comportamiento Alimentario, Trastornos Psicosomáticos