Marisa Espina/ diciembre 7, 2017/ Escuela de padres/ 0 comments

Un juguete para Navidad

Se acerca la Navidad y los medios de comunicación nos inundan de anuncios e imágenes de juguetes, juegos, robots, ordenadores, etc., para los niños. Juguetes y juegos que parecen que cobran vida propia en las imágenes mostradas.

Los niños con su curiosidad infantil ven y piden todo lo que están viendo en la televisión. Es una época mágica para los niños y, los adultos los vemos disfrutar porque nos invade la nostalgia de cuando nosotros fuimos niños y nos hacía ilusión que el Olentzero y los Reyes Magos nos regalaran esos juguetes con los que habíamos soñado durante las Navidades.

Pero antes de ser atrapados por los anuncios para regalar aquellos juguetes o juegos que más aparecen en los medios de comunicación, es importante reflexionar sobre qué juguetes regalar y cuántos.

¿Para qué sirven los juguetes y los juegos?

El juego es una actividad significativa y primordial para los niños porque supone una manera de entender la realidad que les rodea. Los juegos les ayudan a madurar, a comprender su mundo circundante, a relacionarse con sus iguales, a respetar las normas. Supone una actividad estimulante, ya que, a través del juego el niño realiza una transformación imaginaria de la realidad y le ayuda a adaptarse a la misma. Por eso, les encanta jugar a ser papás y mamás, a ser profesores y alumnos, a ser médicos, etc. Jugar les proporciona placer.

Los juguetes son instrumentos para el juego, el niño puede hacer que los juguetes cobren vida porque otorga una función simbólica al mismo. También un objeto cotidiano puede convertirse en un juguete, por ejemplo, un lápiz puede ser un avión en manos del niño.

¿Cuáles son los juguetes más convenientes?

A la hora de elegir los juguetes y los juegos es importante primordial tener en cuenta la edad del niño, ya que, cada etapa evolutiva tiene unos juguetes que son apropiados.

En la etapa infantil (aproximadamente de 0 a 6 años) son importantes los juguetes manipulables, que faciliten la estimulación sensorial, que favorezcan la motricidad gruesa y fina. Para desarrollar la motricidad fina son apropiados todos los juguetes y los juegos que tengan relación con la coordinación ojo-mano y la destreza con los dedos: los libros o láminas de recortar figuras, las cajas de cuentas para ensartar, los lápices para dibujar, las figuras para enroscar y desenroscar, la plastilina, los puzles, los bloques de construcción, los mecanos, etc.

Para la motricidad gruesa son interesantes: la pelota, la bicicleta, los patinetes, los patines, etc., porque permiten a los niños desarrollar el equilibrio, la flexibilidad, la agilidad y la tonicidad corporal. También son relevantes aquellos juguetes con los que los niños pueden simular que hacen cosas como comprar, cocinar, enseñar: la caja registradora, las cestas de alimentos, la pizarra, los animales, los disfraces, etc. Por supuesto no pueden faltar, los muñecos y los peluches que se convierten en sus compañeros y con los que puede dar rienda suelta a sus emociones.

En la etapa que coincide con la Educación Primaria (aproximadamente de 6 a 10 – 12 años) con la adquisición de lectura son importantes los juguetes y los juegos de interacción social, de reglas, de estrategia como las cartas, los juegos de mesa (la oca, el parchís, el dominó, el scrabble). Como estos juegos se realizan en compañía de otras personas: padres, hermanos, amigos y compañeros, la interacción con ellos ayuda al niño a comprender y a respetar los turnos de juego, los tiempos de espera, a aprender a ganar y perder.  También son importantes todos los juguetes que impliquen movimiento: pelota, bicicleta, patines, etc.

Lo interesante es que el juguete sea apropiado a la edad del niño. La mayor parte de los juguetes señalan las edades orientativas para los que están creados, lo cual es una buena guía para elegir el más conveniente. El niño tiene que saber utilizar el juguete por sí mismo para que pueda disfrutar.

¿Cuántos juguetes hay que regalar?

En cuanto a la cantidad, no tienen que ser muchos, no más de cuatro o cinco, ya que, un número excesivo de juguetes hace que los niños se dispersen y al final no aprecien ninguno.

Y para finalizar no puede faltar un libro. Los libros nos transportan a otro mundo y desarrollan la imaginación.

¡FELIZ NAVIDAD!

About Marisa Espina

Doctora en Psicología. Especialista en: Trastornos de Ansiedad, Depresión, Trastornos del Comportamiento Alimentario, Trastornos Psicosomáticos