Marisa Espina/ julio 18, 2017/ Adultos/ 0 comments

¿Cómo afrontamos el estrés en la vida?

¿Planifico y pongo en marcha herramientas de solución de problemas? ¿Busco apoyo de otras personas? ¿Expreso mis emociones? ¿Intento ser optimista? ¿Me distraigo? ¿Evito el problema? ¿Niego el problema?

La forma cómo las personas intentan manejar el estrés y la adversidad tiene una relevancia importante. El afrontamiento demuestra que la manera en que las personas  responden y manejan el estrés es una combinación de múltiples factores. Así, una adaptación exitosa al estrés incluye las maneras que el individuo utiliza para  manejar sus emociones, para pensar constructivamente, para regular y dirigir su conducta, para controlar su activación automática y para actuar en ambientes sociales y no sociales intentado alterar o disminuir las fuentes de estrés. Las personas difieren en sus respuestas al estrés y algunas de sus respuestas están relacionadas con el bienestar. El modo en que las personas manejan el estrés puede ampliar o reducir las emociones de malestar e incluso influir en el desarrollo de un trastorno mental o de salud a largo plazo.

Existen diferencias individuales en las reacciones y respuestas frente al estrés, esto es, los efectos del estrés pueden variar en las diferentes personas.

Definición de afrontamiento

Una definición ampliamente citada del afrontamiento es la realizada por Lazarus y Folkman como “aquellos esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo” (Lazarus y Folkman, 1986; p.164). El afrontamiento es un proceso dinámico que cambia en respuesta a las demandas cambiantes del suceso estresante.

Existe una diferenciación entre las respuestas al estrés. Unas implican los esfuerzos conscientes y voluntarios de la persona como los pensamientos y conductas controladas por ella. Otras son las respuestas automáticas o involuntarias que no están bajo en control consciente de la persona. Ambos tipos de respuestas (voluntarias e involuntarias) se influyen mutuamente.

La utilización de las diversas estrategias de afrontamiento está limitada por el desarrollo biológico, cognitivo, social y emocional de la persona.  El nivel de desarrollo del individuo contribuye a qué recursos están disponibles y limita las clases de respuesta de afrontamiento que puede poner en marcha.

Categorías del afrontamiento

Las personas utilizan diferentes estilos o estrategias de afrontamiento para adaptarse a la situación estresante.  El afrontamiento comprende un amplio abanico de respuestas al estrés incluyendo tanto las respuestas voluntarias como las reacciones involuntarias o automáticas.

Por una parte están las estrategias de afrontamiento dirigidas a modificar directamente los sucesos estresantes e implica realizar acciones que cambien las circunstancias estresantes negativas y manejar las emociones relacionadas. Incluye estrategias de solución de problemas, la regulación emocional y la expresión emocional.

En un segundo grupo están las estrategias de afrontamiento encaminadas a mantener el equilibrio afectivo y a regular las propias emociones. Implican los esfuerzos conscientes para adaptarse a una situación negativa e incluye el pensamiento positivo, la reestructuración cognitiva, la aceptación, la búsqueda de apoyo social.

Un tercer grupo está compuesto por aquellas estrategias de afrontamiento de distanciamiento que implican un alejamiento del estresor y de las propias emociones y pensamientos. Se incluye la evitación, la negación, el retraimiento, el distanciamiento, el pensamiento de deseo y la distracción.

También existen respuestas involuntarias al estrés que incluyen los pensamientos intrusivos, la rumiación, la activación emocional, la activación fisiológica,  la conducta impulsiva, el entumecimiento emocional, la interferencia cognitiva, el escapismo y la inacción.

El tipo de estresor y el nivel de desarrollo cognitivo juegan un papel importante en las estrategias de afrontamiento utilizadas. De hecho, el afrontamiento está influido por las capacidades cognitivas y conductuales que permitirán poner en juego las diferentes estrategias en una situación estresante.

Las estrategias de afrontamiento no son excluyentes, sino que se influyen. Todas las categorías representan aspectos complementarios del proceso de afrontamiento. Ninguna de ellas por sí sola es suficiente para explicar todas las respuestas de afrontamiento, ya que cada una de las categorías representa una parte del proceso multidimensional. El afrontamiento no es una respuesta específica, sino un constructo organizacional que abarca lo que hace el individuo para manejar las experiencias estresantes. La mayoría de las personas utilizan diversas estrategias de afrontamiento y los altos niveles de estrés están asociados con estrategias de afrontamiento de todas las clases.

Afrontamiento  y ajuste psicológico

¿Existe relación entre el afrontamiento y el ajuste psicológico? La respuesta a esta pregunta está encaminada a valorar la efectividad del afrontamiento en el ajuste psicológico. Es decir, el grado en que los esfuerzos del afrontamiento son efectivos para reducir el estrés y mejorar el ajuste psicológico.

En general, las estrategias de solución de problemas están asociadas con un mejor ajuste emocional, con un funcionamiento más adaptativo y con una promoción del bienestar psicológico y físico. Igualmente, la utilización de estrategias de aceptación, reevaluación cognitiva, pensamiento positivo y pensamientos y conductas distractoras positivas y búsqueda apoyo social está relacionada con menos síntomas ansioso – depresivos, menos quejas somáticas y disminución de conductas impulsivas.

En cambio,  las estrategias como la evitación cognitiva y conductual, el aislamiento social, la aceptación resignada, la ventilación o descarga emocional, el pensamiento  de deseo, la auto-culpabilización, la auto-crítica y el preocuparse están asociadas con problemas emocionales (ansioso depresivos), conductuales y sociales y con el uso de alcohol y drogas, es decir, con un peor ajuste emocional.

Pese a que la solución de problemas suele ser más beneficiosa en respuesta a situaciones controlables, como los problemas económicos, es menos adaptativa en situaciones incontrolables como una ruptura amorosa o una enfermedad grave.

Algunas conductas de evitación como involucrarse en actividades de entretenimiento (por ejemplo, salir con otros amigos, dar una vuelta) están inversamente relacionadas con la ansiedad y con el ánimo depresivo.  La evitación puede ayudar a la persona a regular inicialmente sus emociones negativas y puede estar asociada a resultados positivos si después se combina con un afrontamiento centrado en el problema.

Durante períodos cortos de tiempo y con estresores incontrolables, las estrategias como la negación o la evitación pueden ser útiles distrayendo a la persona en la situación estresante, permitiéndole tener tiempo para descansar o tomarse un respiro o pensar sobre ello o emprender otras tareas. No obstante, a largo plazo este estilo es perjudicial porque no cambia la situación y puede hacer que el individuo desconecte del problema, no disminuya el estrés ni el afecto negativo.

Las estrategias de afrontamiento no son completamente beneficiosas o perjudiciales. Aunque algunas estrategias de afrontamiento pronostican mejores resultados en el ajuste emocional y en la salud física otras, en cambio, predicen peores resultados. No se pueden dar resultados definitivos ni concluyentes. No existe una pauta general e universal sobre el papel de los diferentes tipos de afrontamiento. Además, las conductas de afrontamiento se valoran en términos de frecuencia de utilización y está comprobado que las personas tienden a utilizar diferentes tipos de estrategias de afrontamiento ante situaciones estresantes, a veces con independencia de su efectividad o no.

La flexibilidad a la hora de utilizar las diferentes estrategias de afrontamiento en las situaciones estresantes permite a las personas evaluar los pros y los contras de cada una de las alternativas pensadas para manejar el problema. Así, ante una situación estresante las personas pueden pensar o llevar a cabo maneras diferentes de eliminar o minimizar el estrés y sus emociones. Enfrentarse a los estresores diarios  requiere la utilización de varias estrategias de afrontamiento o una combinación de ellas.

 

About Marisa Espina

Doctora en Psicología. Especialista en: Trastornos de Ansiedad, Depresión, Trastornos del Comportamiento Alimentario, Trastornos Psicosomáticos